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Mercado
Es probable que una buena parte de
los usuarios de vidrio ni se imaginen que sea gracias a las más
altas tecnologías que son utilizadas durante su procesamiento
que el material puede componer fachadas de edificios, parabrisas
y fantásticas estructuras entre tantas aplicaciones. El proceso
de lapidación hace parte de esas tecnologías, así
como una piedra preciosa, el vidrio recibe acabado bisotado, biselado
(bisoté), filetado y lapidado en sus bordes.
En la actualidad, los vidrios lapidados
con espesura gruesa (a partir de 12 mm) son generalmente utilizados
en el área mobiliária (tapas de mesa, muebles, estanterias,
etc). En las aplicaciones industriales (mesa de fogón y horno)
e industria automobilística son utilizados los vidrios de
espesura fina. Los vidrios usados en ingeniería que componen
fachadas, coberturas, marquesinas y etc. también reciben
lapidación en su acabado.
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No se
sabe exactamente cuando ese método empezó a ser aplicado
en la indústria vidriera, pero su nombre: lapidación,
lapidaje, lapidario – debe estar presente entre los términos
aplicados al arte de esculpir las piedras preciosas. Antiguamente,
la lapidación del vidrio se hacía con discos de hierro
fundido con arena o piedra.
En algunos sítios de Brasil,
empresas pequenas todavia utilizan el método antiguo. Existen
todavia procesos con máquinas caseras que usan solamente
la muela diamantada (insumo indispensable que se utiliza en el proceso
de lapidación) - el operador pasa el borde del vidrio manualmente
por la muela. Lijadoras sirven para corregir algunos imperfectos
de la lapidación.
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El mercado vidriero cuenta con
las muelas diamantadas y las muelas de pulimento para realizar
la lapidación.
La muela diamantada es de diamante
sintético industlrial y participa de la primera fase de
la lapidación: el desbaste grueso, mediano y fino. La muela
siguiente, compuesta por un grano de goma, hace parte de la segunda
etapa: el pulimento.
Hay máquinas de altísima
calidad, nacionales o importadas, que están a la disposición
del mercado brasileño para realizar la lapidación.
Fonte: Revista O Vidroplano,
edição 427
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